Las dinámicas de grupo son una problemática clave en la práctica cotidiana de la enseñanza. Comprender su naturaleza, permite al docente aprovechar el potencial de sus alumnos en función de un mejor aprendizaje.
He aquí algunas dinámicas de grupo que pueden ser usadas para la presentación de los participantes:
Cadena de nombres: el grupo se coloca en círculo y el animador comienza diciendo su nombre. El que está a su derecha dice su nombre y el del animador. Se sigue el orden del círculo y cada uno repite los nombres de las personas que le han precedido y añade el suyo.
Disparar el nombre: El grupo se mueve y se mezcla sin hablar. Cada uno imagina que es un vaquero y cuando cruza la mirada con otro saca el revolver y dice el nombre del otro. El primero que dispara y acierta gana el duelo. El otro sale del juego.
Quien soy? Soy yo: Solicitar a los participantes, construyan un collage con imágenes, frases de diarios y revistas que represente a la personas. Mostrar uno a uno en el Collage ¿Quien soy?
El aviso clasificado: Escribir en la hoja de papel una descripción de si mismo como si se ofrecieran para “algo” en un aviso clasificado del diario. Recordar el tema de cantidad de palabras, lo que cuesta la línea, para agilizar la creatividad y la espontaneidad
El personaje: Cada uno de los participantes debe elegir un personaje de la vida cotidiana y presentarse con su nombre desde ese personaje (dramatizarlo desde la voz, el discurso, la actividad, etc.)
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Red de conocimiento: Un ovillo de hilo ó lana tendrá que desenrollarse de tal manera que cada uno vaya conociendo al otro. Para ello, el primero que inicia el juego envolverá un trozo de hilo o lana en un dedo o mano, de tal forma de quedar “enlazado”, dirá su nombre y todos aquellos datos que el coordinador crea conveniente para esa actividad. Una vez que la hizo tira el ovillo hacia otra persona y así sucesivamente hasta el último participante. Estos se ubican circularmente y pueden estar sentados o de pie. El coordinador al presentar la técnica tendrá que advertir a los que participan que es necesario prestar mucha atención, porque al enrollar nuevamente el ovillo, cada participante tendrá que recordar el nombre de cada persona a la inversa (de atrás hacia delante).
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Encuentro a través de objetos: Las personas que ingresan al lugar donde se va a llevar a cabo la actividad, dejan un objeto personal en una bolsa (reloj, pulsera, llavero), al iniciarse la reunión las personas toman un objeto de la bolsa y busca a su “dueño”. Entablan una conversación y luego se realiza un plenario donde se presentan todos los integrantes, de a dos (según cómo se encontraron) en forma cruzada. Es decir, cada uno presenta al otro en primera persona: yo soy… Diciendo las características del otro.
El Autorretrato: El facilitador invita a cada participante a tomar una hoja en blanco, y dibujar en ella la caricatura de una persona cuerpo completo, que ocupe gran parte de la hoja. En forma personal realiza el siguiente trabajo: Frente a la cabeza de la caricatura, cada uno escribe tres ideas que no se dejará quitar por ningún motivo. Frente a la boca, escribe tres expresiones de las que ha tenido que arrepentirse en su vida. Frente a los ojos, escribe cuáles son las cosas que ha visto y que más le han impresionado. Frente al corazón, cuáles son los tres amores que nadie le arrancará. Frente a las manos, qué acciones buenas imborrables ha realizado en su vida. Frente a los pies, cuáles han sido las peores “metidas de pata” que ha tenido. Luego del trabajo personal, los participantes eligen una persona –en lo posible que no conozcan- con la que comentan lo que han escrito. En plenario cada uno presenta a su compañero.
Presentación con Fotos: Se colocan sobre una mesa una serie de fotos, las personas se detienen a ver las fotos, eligen aquella con la que más se identifican, se presentan y comentan por qué cada uno escogió esa foto y qué momento esta representa en su vida.
Jacqueline